Cuando en los telediarios hablan de “pirarse las clases”, hablan de “hacer pellas” y en otros lugares dicen “hacer novillos”, que tal vez sea la expresión más conocida. En la Biblia se dice que Dios castigó al pueblo de Israel por haber abandonado su culto y adorar a un becerro de oro durante la estancia de Moisés en el monte Sinaí. De ahí lo de “hacer novillos”. Curioso, por lo menos.
Del mismo modo, cuando en los telediarios decían que Guti había “hecho la peineta” a un sector del público, uno pensaba: bueno, pues otra expresión castiza. Lo cierto es que yo no sabía muy bien cómo se denominaba a eso de mostrar el dedo corazón erguido mientras el resto (de dedos) mantienen el puño cerrado. He leído incluso que ese gesto ni siquiera es “español”, porque en nuestro país lo que toca, puestos a insultar a alguien, es asomar el dedo pulgar entre el índice y el corazón. Y resulta que a eso se le llama “hacer la higa”. ¡Mira tú por dónde! Ese gesto es justo el que nos hacía mi padre (y sigue haciéndoselo a sus nietas) para engañarnos cuando “nos cogía la nariz”. ¡Qué cosas!
Ayer pudimos ver en todas partes una imagen también muy curiosa. Se comentaba sobre un señor que hacía la peineta para insultar a los que le insultaban. Debate este también muy interesante. Ya no importa si insultar está bien o mal. Resulta que unos defienden más el derecho a defenderse.
Sin embargo, en esa imagen hay algo muy, pero que muy curioso: resulta que la expresión "tener las espaldas guardadas" significa propiamente tener uno buena defensa o arrimo por detrás. Vamos, para entendernos, que alguien cuida de ti. Y es curioso cómo en esa imagen hay un señor "que está vendido". Que viene a significar que está desamparado entre la gente.
Curiosa esta sociedad donde “nos rasgamos las vestiduras” porque alguien se ofende al ver un dedo que podría servir para jugar pero se utiliza para insultar y, sin embargo, al que debe guardar las espaldas, se le deja desamparado y lo único que consigue es "que le pixelen la cara". Y esto de pixelar supongo que ya sabemos lo que significa. ¡Qué pena!

